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CLARO Y OSCURO

Para el living Laura Brucco optó por una alfombra Silky de Mihran sobre la que compuso un eje doble a partir de una mesa cuadrada con estructura en hierro y tapa roble y otra oval de metal satinado con tapa de fresno. Sofá tapizado en lino de Compañía del Comercio y poltronas de fresno con terciopelo de Ronchamp. La lámpara Gilda, diseño de Pallucco y obras de Juan Astica, Eduardo Stupía y Kirin completan la puesta.

Frente a la chimenea, poltrona tapizada en cuero de Grevy y mesa redonda de hierro negro y tapa de roble. Los objetos: gres de Rina Menardi comprados en Gris Dimensión y bandeja Fat-Fat, de la B&B. La lámpara Twiggy de Foscarini se acomoda cerca de la escultura Kirin, de Maman Fine Art.

 

En el estar íntimo se destacan el sofá tapizado en lino de Compañía del Comercio con almohadones de Landmark y una manta de baby alpaca de Flor Tótaro Blanquería; y una mesa redonda de aluminio sobre la que fueron dispuestos objetos gres y cerámicas de D&M Depot.

Es verano y mientras muchos descansan para recuperar energía y entusiasmo, la diseñadora Laura Brucco corre detrás de las horas. “El 2017 me encuentra trabajando apasionadamente en nuevos proyectos que me hacen soñar. Diseñando el interior de una casa y de un departamento en la ciudad y varias casas en construcción en las afueras”, repasa. A ella la energía y el entusiasmo no la abandonan.

 De este dúplex en el barrio de Belgrano, dice que es “una maravilla”. Es parte de una edificación de solo cuatro pisos en la que ya había diseñado una vivienda. Por eso conocía todas las virtudes del departamento: “Su espacialidad, el silencio, la altura de los cielorrasos, las increíbles aberturas, las vistas al jardín y la presencia de la terraza definitivamente le confieren carácter de casa”, señala.

 “Las líneas rectoras del proyecto fueron generar contrastes entre una caja luminosa y equipamiento de excelencia en madera oscura; componer un uso muy flexible mediante múltiples mesas auxiliares; lograr diversidad en las terminaciones y acabados de los metales; y proponer un mix de texturas siempre en colores neutros, reservando el protagonismo a los cuadros y las esculturas”, explica. Un lenguaje siempre distinto que, sin embargo, suena en la misma clave: la de su sello.

 

Una mesa Jorge III en madera de guindo y lustre negro de Azcue preside el comedor, escoltada por sillas SM tapizadas en cuero. Los objetos de Rina Menardi y la lámpara Twiggy de Foscarini no quitan presencia a la pintura de Eduardo Hoffmann.

En un dúplex en un edificio de apenas cuatro pisos, la diseñadora Laura Brucco elaboró diálogos y contrastes. Luz, equipamiento de excelencia y mezcla de texturas.