DISEÑO PARA DISEÑADORES

La caja se resolvió con paredes de hormigón visto y pisos de mosaico granítico hecho in situ. La luz cenital es un clásico de los proyectos Barrionuevo-Sierchuk. Las líneas rectas de la arquitectura se acompañan con mobiliario contemporáneo. En el living, sofá en L de María Burani bajo el cuadro de Elisa Insúa; puff tejido y par de sillones PK22 con estructura cromada platil y tejido en cordón de soga de Mausy Design. Los cortinados son de Gunter Dillenberger y la alfombra, Vanina Mizrahi.

Con su equilibrio de líneas rectas y curvas, la escalera es un buen exponente de la arquitectura de esta casa suburbana y también una muestra de sus principales materiales. Granítico en los escalones, vidrio en la baranda –lo cual la hace muy liviana a la vista–, y el carácter rústico de las tablas de hormigón del muro que acompaña el recorrido con la particularidad de que los agujeritos, normalmente encofrados, se remataron con tapones acrílicos generando, a determinadas horas, un genial juego de luces.

QUIZÁS BUSCANDO MAYORES NOTAS DE CALIDEZ PARA SU LUGAR MÁS PRIVADO, EN LA SUITE SE DEPOSITARON ALGUNOS BUENOS MUEBLES DE FAMILIA, COMO LA CÓMODA DE CAOBA Y LAS SILLAS CON CHINOISERIE.

CUANDO LAS ARQUITECTAS VISITARON EL TERRENO DECIDIERON RESCATAR UNA PALMERA CENTENARIA PERO EN MUY MAL ESTADO QUE PROTAGONIZABA EL JARDÍN. MISIÓN CUMPLIDA: EL TRONCO AÑOSO SE VE A TRAVÉS DEL ESPACIO SEMI CUBIERTO GENERADO EN EL CRUCE DE LOS VOLÚMENES QUE COMPONEN LA CASA.

No importa cuántas casas hayan construido ni la escala faraónica de muchas de ellas, cada nuevo proyecto es un desafío apasionante para las arquitectas Gabriela Barrionuevo y Adriana Sierchuk. En el caso de este encargo el reto fue dar forma a una casa de cerca de 300 metros cuadrados en un lote de poco más que eso entre medianeras, en un apacible rincón del suburbio de Buenos Aires cercano al río y para una comitente con altos estándares en materia estética. La cuestión se resolvió en cuatro plantas, incluyendo un subsuelo para máquinas y servicios. Recepción y cocina en la planta baja; el mundo de la clienta en el primer piso, incluido el taller donde realiza artesanalmente los clutches o mini carteras que ofrece desde su marca Flâneur; y los dormitorios de sus hijos adolescentes en la planta superior. “La casa es un match perfecto con su dueña, que es amante del diseño, cosmopolita y siempre al tanto de lo último” –define Adriana Sierchuk. De espacios amplios y abiertos pese a que no se trata de una construcción inmensa, compuesta en una paleta reducida de materiales que se repiten casi obsesivamente, bañada de luz natural y equipada con un mix de muebles actuales y recuerdos de familia, lo de Lila Juan resulta una joyita de diseño contemporáneo a medida.14993410_1163283447096697_2788455169197884344_n



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