LORENZO DE AGRELO

“Desde su génesis fue concebido con destino premium. Y es mucho más que un proyecto de Real Estate. Lorenzo de Agrelo es el resultado de una decisión entre amigos entrañables que comparten una mística: la del encuentro íntimo y cálido saboreando un buen vino.”

Por Adriana B. Anzillotti

En ese espacio generador de ideas se gestó la de crear un emprendimiento inmobiliario asociado a cierto lifestyle, algo pa­recido a un club de amigos decididos a compartir las bondades de la naturaleza, la rentabilidad de un emprendimiento muy bien posicionado y un estilo de hacer negocios sin perder de vista los valores.

Impulsado por Marcelo Tinelli, Hernán de Laurente y el famoso developer de Real Estate Young Woo, uno de los más reconoci­dos en Manhattan, el desarrollo se pensó en las valiosas tierras cobijadas bajo el amparo de San Lorenzo, patrono de los viti­cultores, sin duda inspiradoras para concebir este sofisticado emprendimiento.

Los socios imaginaron así la propia bodega y se entusiasmaron con la posibilidad de ver crecer los viñedos en Alto Agreglo, según los expertos la mejor tierra para la elaboración del Mal­bec por la excelente adaptación al terroir de esta variedad de uva. Sin dilaciones, el proyecto comenzó a tomar forma y nació entonces Lorenzo de Agrelo, en el ámbito propicio, Mendoza, a los pies de la Cordillera, bajo ese majestuoso escenario mon­tañoso.

Apostando a la más alta gama, los socios convocaron a los mejores profesionales en cada especialidad, como es el caso del enólogo Alejandro Vigil, para encarar una propuesta integra­dora. Trasciende de la entrevista informal con Hernán De Lau­rente, responsable de la comercialización del proyecto, que Lo­renzo Agrelo promete convertirse en un espacio único. “Como toda inversión, requirió una decisión evaluada minuciosamente. Cuando surgió la idea, viajamos a Mendoza y recorrimos dis­tintas propuestas. Pero la zona que realmente nos impactó fue Alto Agrelo, elegida también por otras bodegas premium para elaborar el mejor Malbec.” Allí se adquirieron 600 ha en total, de las cuales 140 pertenecen a otros propietarios para el desarro­llo de la bodega y los vineyards, que ya dio como resultado el primer vino de alta gama, Fede, en honor a Federico Ribero”. De Laurente insiste en el concepto del negocio: “Nos interesa que quienes participen del proyecto compartan esta idea de disfrutar del proceso creativo de punta a punta. Los propietarios que adquieran su finca pueden producir su propio vino en la bodega, donde habrá espacio para la cata privada y una cava para cada propietario”.

La bodega, con capacidad para producir 1,2 millones de litros, fue concebida para crear los ámbitos donde se produzcan es­tos encuentros tradicionales de la zona. Un gran patio como un oasis, las áreas de sombra bajo la parra, los lugares de estar, comer y dormir configuran un espacio incomparable. Además de producir el vino Fede, los enólogos elaboran los vinos de cada propietario.

En materia de Real Estate, el proyecto -que se posiciona en el más alto nivel productivo y un alto rendimiento que le permite competir a nivel internacional- incluye fincas (de 5 ha cada una para los potenciales propietarios decididos a invertir), la cons­trucción de la bodega de 3.000 m2 y un hotel de cinco estrellas con spa y health club. La bodega contará con un restaurante de montaña a cargo del reconocido chef Mauro Colagreco. Quie­nes visiten la zona mientras la obra avanza tienen la opción de permanecer en el lodge de la afamada bodega Rosell Boher.



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