SUR, PAREDÓN Y DESPUÉS

La inauguración del imponente edificio de Norman Foster en Parque Patricios es solo la puesta en marcha de nuevos emprendimientos que vigorizan la zona Sur de la ciudad.

TEXTO: ADRIANA ANZILLOTTI

FOTOS: ARQ. DANIELA MAC ADDEN

El gigante de modernas transparencias y hormi­gón devenido ícono en Par­que de los Patricios, sella una etapa importante impulsada por el gobierno porteño de rescatar del olvido a este barrio en el Sur de la ciudad. Fue tan contundente la deci­sión de generar una verdadera transformación, que el Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, decidió instalar allí la nueva sede municipal, lo que marca un antes y un después en la zona y, por conse­cuencia, en la vida de sus vecinos. Lo confirman sus palabras el día de la inauguración del impo­nente edificio: “Esta belleza arquitectónica es el emblema del compromiso que toma­mos desde el primer día: terminar con la división Norte-Sur que existía en la ciudad de Buenos Aires”. Y añadió que “las accio­nes impulsadas por la ciudad para el desa­rrollo de la zona Sur son la expresión del modelo a seguir para combatir la exclusión y la pobreza. La idea es un Estado transfor­mador que interactúa con el sector privado y que genera miles de puestos de trabajo, como el Distrito Tecnológico, donde ya hay más de 200 empresas, las más innovadoras de la ciudad, que están trabajando aquí”.

La inmensa obra, con inmejorable vista abierta al parque, también recupe­rado, cuenta con 38.000 metros cuadrados y es parte de un proyecto que asombra por su magnitud y calidad de diseño y cuenta con el mejor estándar ambiental de Suda­mérica. Fue proyectada por el prestigioso estudio internacional Foster & Partners, que dirige el arquitecto británico Norman Foster, que viajó especialmente con su familia para la inauguración de la nueve sede porteña. Concebido con desniveles, todo vidrio y hormigón a la vista, la majes­tuosidad de esta obra de calidad consiste en la simpleza y en el concepto moderno de sus líneas, que juega en armonía con el exterior. En esa amplitud de espacios se percibe gratamente la luminosidad que ingresa al edificio en todas las áreas, creando de este modo la relación obra-vida urbana. Ubicado en la manzana delimitada por las calles Uspallata, Los Patos, Atuel e Iguazú, funcionan en él además de la Jefatura de Gobierno, otros ministerios y secretarías de la ciudad. Cuenta con 400 cocheras, comedor para todo el personal, gimnasio y SUM.

Su diseño permite que se integre con el paisaje del parque, aprovechando al máximo la iluminación y la ventilación naturales a fin de reducir su impacto en el ambiente. En efecto, la estructura está erigida con técnicas y estándares de cuidado ambiental que aplican a la certificación internacional LEED (Lide­razgo en Energía y Diseño Ambiental) y la ubica como primer edificio público de Sudamérica en alcanzar ese nivel. LEED es un sistema de clasifica­ción de edificios sustentables de gran aceptación internacional, que considera los aspectos técnicos y constructivos como también su adecuada inserción en el contexto urbano y social. Eso implica respetar importantes exigencias sobre ahorro de energía, materiales, instalaciones eléctricas y sistemas de acondicionamiento de aire e iluminación natural, entre otros puntos. La certificación LEED coloca a los edificios que se construyan bajo esas normas en una posición de alta competitividad, como sucede en el resto del mundo. Sus atributos modernos resaltan el compromiso compartido de construir pensando en el cuidado del medio ambiente.

“Esta obra refleja una idea, un concepto y una ini­ciativa política que se combinan con la decisión de un Jefe de Gobierno visionario para transformar una ciudad y convertirla en más equilibrada”, afirmó Foster. Convencido de que “invertir en infraestruc­tura es apostar por las generaciones futuras”, el arquitecto es reconocido internacionalmente por sus obras emblemáticas, como el Parlamento de la Ale­mania unificada, el edifico central del municipio de Londres y la moderna sede del banco HSBC en Hong Kong, la sede ecológica del Commerzbank en Frankfurt, la torre Hearst en Nueva York, el Parla­mento de Berlín, así como una estación de trenes construida en el desierto de Arabia Saudita. Sin embargo, no hay que olvidar que su sello ya se instaló en Buenos Aires con sus obras residenciales en Puerto Madero, además del proyecto que avanza en Rosario, de la mano de la desarrolladora TGLT. Para muchos Norman Foster es una estrella de la arqui­tectura moderna, una celebrity del Real Estate reque­rido por developers a nivel mundial.

El famoso arquitecto valora la importancia de construir pensando en el futuro en ámbitos que se rescatan, buscando el impacto esencial de mejorar y sumar valor en áreas olvidadas aunque con potencial.

Pero la impronta de esta valiosa obra avala una decisión previa: la creación del Distrito Tecnológico, motor generador de esta transformación en marcha. Lo confirma Carlos Pirovano, Subsecretario de Inver­siones del gobierno porteño. “Con la mirada puesta en el Sur, el primer gran cambio en Parque de los Patricios llegó con el DT. El mundo empresario, atraído por beneficios impositivos y la propuesta de ser parte de este gran desafío, fue el comienzo de un proceso que hoy se ratifica con un total de 207 empresas radicadas”. Entre ellas figuran compañías de soft­ware, hardware, educación, e-commerce, data center, BPO, de las cuales 185 son nacionales y 21 extranjeras; en grado de avance de radicación hay 43 en obra y en operación, 164. La inversión privada estimada alcanza los 177.799.083 de dólares; son 158.818 los m2 comprometidos; y 11.500 los empleados que esto involucra. Pirovano admite que “los primeros que están contentos con esta transformación son los vecinos. Hubo que trabajar intensamente en las nego­ciaciones hasta que finalmente se instaló la primera empresa, Tata. Hoy hay 1.500 personas trabajando en la nueve sede porteña; también se instalarán las empresas OSDE y VISA, además de las universidades ITBA y El Salvador, lo que implica unos 2.500 emplea­dos más. Calculamos que hacia fines de 2016 habrá alrededor de 20.000/25.000 personas trabajando en el barrio. Ya llegaron franquicias como Havanna y Subway. Y se espera el desembarco de otras impor­tantes que serán parte de esa fuerte sinergia que sigue apostando al cambio en la zona.”



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